Estoy tan sedienta de lo maravilloso que solo lo que sea maravilloso tiene poder sobre mí y todo lo que no pueda transformarse en algo maravilloso, lo dejo ir. La realidad no me impresiona.
Solo creo en la intoxicación, en el éxtasis, y cuando la vida normal me encierra, de una forma u otra me escapo.
Me niego a vivir en un mundo ordinario como una mujer ordinaria. A hacer cosas ordinarias con gente ordinaria y establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis.

En algún lugar de alguna selva,
alguien comentó:

"Qué raros son los civilizados. Todos tienen relojes y ninguno tiene tiempo". 
A veces
esperamos que alguien regrese
a un lugar
del que nosotros
hace tiempo que
nos hemos ido.
Que nadie nos vea,
que nadie nos mida.
Crecer es desubicarse.
Sentirse fuera de lugar en cualquier espacio.
Abandonar el contexto.

Es que te aburran la mayoría de las conversaciones ajenas.
Dosificar los esfuerzos.
Hablar solo.

Es hacer cima,
consciente de que no es posible retornar a campo base.
Justificar los medios.

Crecer es hacer muchas cosas mal,
y que no te dé igual ninguna.

Es salir corriendo con los cordones desatados,
sin nadie a quien desobedecer.
Hacer ampolla.

Es follar cada vez más sucio.
Descubrir caras nuevas en la misma persona,
buscar esas mismas facciones
en otros cuerpos, sin éxito.
Repetir.

Es darse cuenta de todo lo que podrías haber hecho años atrás,
con toda la experiencia acumulada.
Mirar dos veces.

Es reducir el círculo.
Cuestionar a los que crecen.
Mirar tres veces.

Crecer es aprender a desprenderse.

J. Marqués.
Una fotografía nunca
es la persona
Un puente no
es el viaje.
La magia no existe,
pero
quizá
seamos nosotros.
No busco el río,
quiero el océano.
No busco la llama,
quiero la hoguera. 
No quiero un cuerpo,
quiero un alma,
un alma viva, loca y salvaje.
Lo menos frecuente en este mundo es vivir.

La mayoría de la gente sólo existe.